Érase una vez...

Querida Barcelona

Mi distinguida y amada ciudad, te escribo desde la cama. Aún es muy temprano. Duermo raro últimamente, y poco. Serán los nervios. Todavía está oscuro y el silencio aquí en el centro de la ciudad es absoluto. Me he despertado soñando contigo y he seguido el impulso de coger papel y boli para escribirte sin más. Porque como decía el poeta Ted Hughes, la escritura de cartas es «un excelente entrenamiento para aprender a conversar con el mundo». Y yo ahora tengo ganas de hablar contigo, de saber cómo estás, si algo te preocupa o te duele, y averiguar cómo podría ayudarte. No sé si alguna vez sería feliz largo tiempo en otro lugar, pero ahora ya no quiero averiguarlo. Llevo aquí casi más tiempo que en cualquier otro sitio y es aquí donde me siento como en casa, donde tengo a mi familia elegida, mis amistades, los amores, y ahora además mi casa y cometido, ambos escogidos también voluntariamente. Qué más podría pedir que vivir en este preciado escenario. Recuerdo mis otras ciudades pero no consigo añorarlas como a ti sí te añoré estos últimos meses. Lo sentí muy claramente en el pecho la penúltima vez que volví de la isla balear que fue mi última morada intermitente. Al bajar del autobús que me trajo del aeropuerto, al dejarme bañar por tu sol paseando por la Gran Vía, al entrar en aquel hotel y ver en el hall los mapas de Gina Giménez mirando al chaflán de la calle Casanova. Sentí una dicha, querida Barcelona, una felicidad y alegría de saber que en poco tiempo volvería a ser una ciudadana de tus calles, una consumidora de tus mercados, y ahora una vecina del barrio de Sant Antoni. Sé que nunca me recriminarías ser oriunda de otros lares, haberte querido dejar y volver, necesitar irme cuando llevo aquí más de un mes entero sin salir y siento que se me embota la cabeza. Porque en lo más profundo te quiero y te respeto, sufro cuando te veo sufrir, celebro cuando te siento contenta. Por eso entre otras cosas me empeñé en que fueras dibujada nuevamente y así lo quiero hacer público. Y que este nuevo retrato tuyo sirva también para reinventarte en cierto modo, para reflexionar sobre este modelo de ciudad que tenemos, repensar nuestra actitud frente a ti y nuestra relación con los congéneres. Porque siento que nos debemos una oportunidad, y el arte nos la brinda sin pedir nada a cambio. Puesto que nada es incuestionable para siempre, ahora es momento de echar mano de un Plan B, o de muchos, qué más da. Tú bien sabes que trabajar con los mapas es dibujar una relación entre la verdad y la mentira y con el tuyo, Barcelona quiero entregarme a su enorme poder de transmisión para imaginar otras cartografías tuyas posibles. Elegir una proyección o una escala ya es desde el inicio un posicionamiento ideológico que siempre condiciona la lectura. Así me lo enseñó Juli Martí Casals, el artista con un extenso trabajo cartográfico previo, que ha sabido redibujarte y lo ha hecho además con mucho esmero. Elegimos el momento en que Ildefons Cerdà i Sunyer proyectaba sobre ti su Plan del Ensanche. Mi interés era recuperar la idea de nuevo comienzo es profundo y la intención de imaginar otras posibilidades para tu cartografía. Yo no sabía que el proyecto de reforma y ensanche de la ciudad, creado a partir de una estructura de cuadrícula, fue impuesto desde el gobierno del Reino de España en contra del plan de Antoni Rovira i Trias, que había ganado un concurso del Ayuntamiento. Pero poco importa, puesto que este no es un proyecto contrario a la ciudad ideada por Cerdà o a la que finalmente le permitieron llevar a cabo. No, este proyecto que toma ahora forma de exposición e inaugurará mi casa el próximo 16 de noviembre, propone inventar otra ciudad como una nueva manera nueva de entenderte, de vivirte y de disfrutarte. Para asimilar la ciudad que eres y que fuiste o pudiste ser, descubriendo por dónde te conviertes en un reflejo de ti misma. Imagínate lo que sería restablecer el momento en que te volviste un rompecabezas, en que tus calles, tus edificios y tu gente rivalizaron por convertirse en una de tus piezas y tú, en definitiva, adquiriste tu carácter contemporáneo. La visión panorámica y omnisciente de aquella Barcelona que eras nos permite figurar y comprender otra ciudad posible o imposible. Y ahora me invitan a compartir estas ideas que pueden parecer locas a aquella radio que tanto nos gusta. Es gracias a mi querido Xavi Rodríguez Martín, ese artista total del que tanto te he hablado. Ahora se han mudado con el equipo a un estudio ubicado en La Rubia de calle Ferlandina, muy cerca de aquí. Xavi y yo seguimos estando muy unidos y de él aprendo cada día. Me inspira siempre, me ayuda, me cuida, me aconseja… Se alegra por mí, ahora que casi está lista la muestra colectiva Barcelona Plan B. He procurado trabajar fino y confiar en quienes saben… Así propuse a una veintena de artistas construir una nueva ciudad sobre ese mapa. Hay nombres muy interesantes y todas son buenas personas. Él me ha prometido pintarte un paisaje sonoro para celebrarlo. Lo colgará en su programa Un baño en Palomares. Espero que te guste. Recibe todos mis cariños. Con amor, Chiquita  


Laura González Palacios

Laura González Palacios

Periodista de formación, artista por vocación y chamana en ciernes. Voy en bici, hablo dormida y vivo en Chiquita Room.

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