Érase una vez...

Espacio negro, espacio blanco

Cuando la “Mona Lisa” fue robada del Museo Louvre en París en 1911 y estuvo extraviada durante dos años, el número de visitantes que acudió para contemplar el espacio vacío que había dejado la obra de arte fue mayor que en los doce años anteriores. Esta información que recoge Barbara Cartland en Book of Useless Information (Libro de información inútil) y descubro por casualidad en el océano internauta me lleva directamente a la exposición “Una cierta oscuridad” que está hasta el 5 de enero en CaixaForum Barcelona y toma ese espacio negro y vacío de “La Gioconda” robada como punto de partida. El proyecto curatorial quiere reflexionar sobre “la posibilidad de ensayar, desde el ámbito artístico, formas de resistencia al régimen ocularcentrista e hipervisual que caracteriza nuestra contemporaneidad.” Así, la muestra explora el valor de la opacidad, la ocultación, la ausencia en la práctica artística e invita a pensar sobre la mirada del espectador, sobre nuestras formas de ver (y de no ver) imágenes. Y pienso directamente en mi amado John Berger y sus Modos de ver, cuando asevera que “si aceptamos que podemos ver aquella colina, en realidad postulamos al mismo tiempo que podemos ser vistos desde ella.” Puesto que la naturaleza recíproca de la visión es, a sus ojos, más fundamental que la del diálogo hablado. Y muchas veces el diálogo es precisamente un intento de verbalizar esto, de explicar cómo, metafórica o literalmente, vemos las cosas, y un intento de descubrir cómo ve la otra persona las cosas. Y reflexiono sobre este párrafo de cabecera ahora que se abre frente a mí este espacio negro, espacio blanco, este vacío dispuesto a ser llenado poco a poco, con cierto pudor y miedo, miedo a mi miedo y a la vez con enorme agradecimiento y tremendas ganas e ilusión de alternar ausencia y presencia, de encontrar el justo medio, de mostrar y mostrarme. Pienso en cómo Mis páginas blancas transfieren ahora su espíritu inicial a este espacio que será mi casa, Chiquita Room, y cómo con el tiempo se irá llenando de esas otras personas y sus modos de ver. Pienso en cómo una página en blanco abre un campo de posibilidades y puede llegar convertirse en un sueño hecho realidad. Un sueño que cada vez está más cerca. Queda un mes para inaugurar y Chiquita Room casi está ready.    

Laura González Palacios

Laura González Palacios

Periodista de formación, artista por vocación y chamana en ciernes. Voy en bici, hablo dormida y vivo en Chiquita Room.

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